La obra gráfica en la Collección
La obra
gráfica en la Collección
La obra gráfica de la
colección Coll Gómez nos introduce en la pintura alicantina menos figurativa.
Autores como Antoni Miró (1944); José Díaz Azorín, conocido también
como Pepe
Díaz Azorín o Pepe Azorín (1939-2026); y Arcadi Blasco (1928-2013) reflejan
parte de esa evolución artística en nuestra provincia.
Nova planta (Llances, 1980)
Miró,
Antoni
76,5x51,5
Aguafuerte
sobre papel
Principi i fi (Llances, 1980)
Miró,
Antoni
76,5x51,5
Aguafuerte
sobre papel
Principi i fi (Llances, 1980)
Miró,
Antoni
76,5x51,5
Aguafuerte
sobre papel
Sin título
Díaz Azorín, José
Mancha 36,5x36,5
Serigrafía sobre papel, 81/200
Sin título
Díaz Azorín, José
Mancha 19,5x24,5
Grabado sobre papel, 2/25
Sin título (1974)
Blasco, Arcadi
Mancha 24x24
Aguafuerte sobre papel, 9/300
Proyecto de un cenador para dedos decisorios (1974)
Blasco, Arcadi
Mancha 9,5x14,5
Aguafuerte sobre papel, 6/75
Hoy vuelvo a reunirme con Sempere y reescribe mi memoria. Eusebio siempre sorprendente, siempre vigente, siempre en continua aspiración de lo intemporal.
Soledad Sevilla
Sin título (1975)
Sempere, Eusebio
Litografía sobre papel, HC
Mancha 50,5x52,5
[…] la línea en Sempere no opera en solitario sino que precisa de su iteración sistemática y serial en busca del efecto expresivo que provoca su reincidencia hasta convertirse en ritmo temporal lumínico-cromático.
Gan Quesada
La obra gráfica de Eusebio Sempere (1923-1985) también aparece representada en la colección con una litografía y nueve serigrafías. A Sempere le interesan los ritmos lineales coloreados, de fuerte impacto óptico, que producen un indudable efecto dinámico. El entrecruzamiento de líneas y la combinación de formas geométricas llega a insinuar una sensación de volumen y profundidad espacial, todo ello dominado por un potente lirismo.
Una serígrafía de Abel Martín (1931-1993)
Familia de la curva de Lissajous (1969)
Martín, Abel
70x94
Serigrafía sobre papel 8/12
La obra gráfica propia de Abel Martín se desarrolla en apenas cuatro años, entre 1968 y 1972, y comprende un número muy reducido de piezas, una de las cuales se muestra aquí. En todas ellas, trabaja a partir de la geometría, tanto sobre el plano como sobre la curva, mediante lenguajes de programación muy vinculados al Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, en cuyos seminarios participa activamente.
Abel Martín introdujo en España la técnica de la serigrafía, que había aprendido en París. Realizó serigrafías propias y, sobre todo, de artistas amigos como Rueda, Saura, Torner, Vela, Zóbel y, especialmente, Sempere. De este modo, defendió esta forma de impresión como una auténtica manifestación artística, convencido de que la obra gráfica merecía el mismo estatus que la obra original y de que permitía acercar el arte contemporáneo a un público mucho más amplio, convirtiéndolo así en un fenómeno de masas. Gracias a esta labor, Abel Martín se convirtió en una figura clave para la reproducción, difusión y democratización del arte abstracto en España.
Sin título (1980)
Francés,
Juana
33,5x51,5
Litografía a lápiz litográfico sobre papel 12/30
La metamorfosis del ser humano y su animalidad progresiva; la conquista
de su voluntad por parte de los mecanismos de la sociedad de consumo y los
medios de comunicación; la muerte del humanismo y la soledad que supone la
libertad de elección; la alienación que implica el estrés del trabajo o el
afianzamiento del progreso y el aislamiento al que conduce; la disolución del
individuo dentro de la manada social; o la opresión y vigilancia ejercida por
el poder político sobre el individuo son algunos de los aspectos clave de esta
obra de Francés perteneciente a su serie El
hombre y la ciudad (1963-1979).
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