La historia de Juan y Lolita
Juan Coll Barraca (1921-2012) nace un 8 de agosto en Barcelona. Hijo de madre soltera, adoptó los dos apellidos de ella.
Aunque nacido en
Cataluña, en 1928, se traslada con su madre, Margarita (1898-1952), a Alicante donde
reside en la plaza del Carmen número 4 (actual lateral del antiguo cine
Astoria) desde que era un niño.
Juan de pequeño junto a su madre
Juan, durante el servicio
militar, junto a su madre
Foto de Juan y su madre en el balcón de su casa en la alicantina plaza
del Carmen, engalanado para la celebración de las cruces de mayo
La madre de Juan con veintinueve años
Juan y su madre 1939
Retrato de Margarita Coll
Barraca (1949)
25x32
Acuarela
sobre papel
Como gran enamorado
de la ciudad de Alicante, de la que siempre se sintió hijo, aunque nunca se le
otorgó este reconocimiento por parte de las autoridades, Juan se involucró desde
joven en sus fiestas y tradiciones. Como excelente dibujante, trabajó directamente con Tomás Valcárcel Deza (1903-1999) en la Semana Santa
alicantina. Fruto de esta colaboración es el manto heráldico bordado por don Tomás para la Santa Mujer Verónica en el año
1947; asimismo, a beneficio de la Hermandad Sacramental del Santísmo Cristo del
Mar, Nuestra Señora de los Dolores y San Juan de la Palma y dirigido por Don
Tomás, Juan protagonizó uno de los más importantes papeles en la obra de
Eduardo Irles Evocaciones de navidad,
estrenada en el Teatro Principal el dieciocho de enero de 1945; de la
mano de Valcárcel, su mentor y amigo, entra también de lleno en el mundo de las
Hogueras participando en numerosas actividades organizadas por él.
Es justamente en 1946, durante los ensayos en el Teatro Principal para
la elección de la Belleza del Fuego, donde se reencuentra con Dolores (Lolita)
Gómez Arévalo (Alicante, 1930-2012), Belleza ese mismo año de la Hoguera del
Puerto, y a la que había conocido unos años antes. Ambos ya no se separarían
jamás.
Retrato de Dolores Gómez
Arévalo (Lolita)
Segura
Rico, José Manuel
29x39
Lápiz
sobre papel
Retrato de Dolores Gómez
Arévalo (Lolita)
Coll,
Juan
37x52,5
Óleo
sobre tabla
Juan y Lolita contrajeron matrimonio el 1 de octubre de 1953.
Foto
de boda de Juan y Lolita (1953)
Fruto de la unión de Juan y Lolita surge su único hijo, Juan.
Retrato de Juan Coll Gómez
Segura
Rico, José Manuel
48x63
Pastel
sobre papel
Lolita
Juan y Lolita
La
historia de Juan Coll y Lolita Gómez no puede entenderse separada de la de los
artistas con los que compartieron amistad, inquietudes y compromiso con la
ciudad de Alicante. Mucho antes de pensar en reunir una colección, Juan y
Lolita vivieron el arte como una forma de relación humana: visitas a
exposiciones, intercambios de obras, regalos nacidos del afecto y del
reconocimiento mutuo. Así, casi sin proponérselo, comenzaron a rodearse de
obras que hablaban no sólo de pintura, sino de vínculos, de complicidades y de
una manera compartida de entender la creación artística.
En este
contexto, las obras que Juan y Lolita fueron conservando a lo largo de los años
no responden a un criterio de mercado ni a una voluntad enciclopédica, sino a
una red de afectos y reconocimientos mutuos. Cada cuadro es testimonio de una
relación personal, de una amistad forjada en exposiciones colectivas, causas
solidarias o conversaciones compartidas en torno al arte y la ciudad. La colección
Coll Gómez nace, así, de una experiencia vital profundamente arraigada en la
escena artística alicantina del siglo XX.
Alicante
fue siempre el eje sobre el que giraron tanto la vida de Juan y Lolita como la
de muchos de los artistas representados en la colección. No se trata únicamente
de un lugar de residencia, sino de un paisaje físico y emocional compartido, que
atraviesa las obras y explica muchas de sus afinidades. La ciudad, su luz, sus
tradiciones y su tejido cultural actúan como hilo conductor de una colección
que es también un retrato coral de varias generaciones de artistas alicantinos.
Con el
paso del tiempo, Juan y Lolita tomaron conciencia de que aquel conjunto de
obras constituía algo más que una acumulación privada. Era, en realidad, un
legado que reflejaba una época, unas relaciones y una manera de vivir el arte
desde la cercanía y la generosidad. De esa conciencia, surgió la voluntad de
Juan Coll Gómez de ordenar, conservar, completar y dar a conocer la colección,
entendida ya como un testimonio cultural al servicio de la memoria artística de
Alicante.
De esta
manera, cada sección dedicada a un artista de la colección Coll Gómez es, al
mismo tiempo, una prolongación de la historia personal de Juan y Lolita y una
invitación a recorrer la riqueza y diversidad del arte alicantino. Preservar,
estudiar y difundir estas obras no es solo un acto de memoria, sino una forma
de mantener viva la red de afectos y de creación que dio sentido a sus vidas.
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